Cuenta una leyenda cántabra que un cazador, enfadado, pues no acertaba a darle a ningún pajarillo del bosque, comenzó a disparar a todo lo que se movía.Una liebre se acerco a él y este intento darle, pero no lo conseguían,
ante la mirada enfurecida del cazador, la liebre se convirtió en una bella joven.
El cazador se enamoro de ella y se acerco, ella no se movió y el cazador pensó que ella también se había enamorado de él, así que la abrazo y empezó a besarla, pero al cabo de un tiempo solo sintió un fuerte calor, abrió los ojos y vio horrorizado que lo único que lo abrazaba era un ardiente fuego, el cazador salió corriendo asustado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario