Amiguitos de nuestra mascota

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jueves, 12 de agosto de 2010

El duende de la Piedra de Cuapa

En el valle de Cuapa, hay una gran piedra que dicen cayó del cielo y a una legua de ella se encontraba la hacienda La Flor. Allí vivía un matrimonio que tenia una hija muy hermosa, de la cual se habían enamorado los duendes que habitaban en la casa. Todas las noches llegaban y le ponían flores en la cama y cuando iba a traer agua le enfloraban el camino. Los duendes no querían a la Mama de la muchacha y en lugar de flores le ponían espinas; Si iba a lavar le escondían el jabón; si iba a surtir le escondían el hilo y en fin, que ya nadie los aguantaba. La muchacha estaba asustada y tenia miedo de salir sola porque los duendes las seguían a todas partes.


El papa de la joven tenia un burro que jalaba agua y cargaba zacate y un día de tantos no lo encontró, se puso furioso y comenzó a buscar el burro acompañado por los vecinos. Después de varios días lo encontró arriba de la piedra rebuznando afligido porque no podía bajarse. Emprendiendo que era una zanganada de los duendes, el señor le ordeno a su hija que les fingiera cariño, correspondiendo con palabras amorosas a los regalos que le hacían. Lo que el Señor quería era que los duendes dejaran el burro.


La joven hizo caso y temblando de miedo les pidió que le bajaran el burro a su papa. Por quedar bien con ella, los duendes bajaron el burro y lo llevaron a la caballeriza.


Durante algunos días no aparecieron y el señor creyó que ya no iban a seguir molestando, pero se equivoco. Su esposa tenia dos tazas y ellos le quebraron una porque sabían lo mucho que le dolería aquella maldad. A mediodía, cuando ella estaba estaba tomado sopa, exclamo "Que lastima que se quebró mi taza, tan bonita la pareja"; diciendo esto le dejaron caer real y medio en la sopa, entonces ella dijo: "Con esto se paga la taza". Cuando se levanto para contar el dinero que tenia guardado en un cofre, vio que le hacían falta real y medio, murmuro: "De mis mismos reales me están pagando; que malos que son esos duendes, y le jalaron el cabello.


Como ya no los soportaban, decidieron hacerles la guerra. Después de inventar miles de cosas, los dueños de la hacienda y los vecinos, se pusieron a tocar música de cuerda. Esto desagrada a los duendes porque les producía dolor de cabeza. Día y noche pasaron los señores tocando hasta que los traviesos no tuvieron mas remedio que abandonar la casa. Dicen que los chontalenos cuando ven una persona sobre la piedra gritan: "Allá esta el burro de Cuapa" y el que esta arriba, en venganza contesta: "Allá están los duendes".
 
He recogido esta leyenda de:
http://www.manfut.org/leyendas/duendes.html

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